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30/08/2007 - Trazos
TRAZOS Un día cualquiera arrojan tu materia más lejos de la vida y te encuentras sentado mano a mano en el camino de regreso a la nada. Y piensas, si aún puedes hacerlo, que todo esto tan hermoso como las crueldades de la vida y la paz de la muerte se nos cae del corazón y se disipa, y ya no está y ya no estás. ******* No objetable que cada felicidad lleva prendida una gota oblicua que resbala hacia nada y nada importa que una luz imaginaria barra la oscuridad. No queda tiempo. ****** Cada ausencia absoluta mata tu vida aparente varios días, un año, quizá toda la vida. Se convierte en vacío que te llama Y ves caer las letras de la vida. ****** Cotidiano caer arrepentido de desdeñar el tiempo un amarillo caer el más diario el más seguro caer sin esperanza a vida fija. ******* Qué importará que haya luz o eterna oscuridad si el tiempo perdió su tiempo, su esperanza. Y si ves la fuente agotada la alegría asesina de otro mundo que te espera sin nada ni oscuridad siquiera en sus ojos vacíos frente a la vida repleta que abandonas. Será obstinadamente inútil ese canto de la gracia que cobra otra vida y el reparto de tanta belleza tan lejana o tan próxima a la sangre deseada en mil sueños más ardiente que el deseo que te amarra a la visión más próxima y a la realidad remota. Porque tu imaginas una vida imposible con una felicidad rota en el tiempo en el instante de pensarla caída en oscuridad.
********* Alimentando ríos y violetas se estrujan los panales más fecundos sobre la piel airada de una grieta y una apoteosis de burbujas te dice que hay aire. Pero no hay nada, solo el vacío inmenso y retazos de abismo. ********** Abriste a la vida una ilusión imposible la más hermosa utopía que enraíza la vida en la belleza. Un puente idolatrado que recibe la vida bajo su arcada inigualada y permanece obsesivo enlazando los tiempos. ********** No cruzará el fuego vespertino fugaz y decaído de su primer impulso. No levantará una tangible forma de la semilla alada ni un futuro feliz ni una ventana para tomar la luz de la esperanza ni tomará la flor desflorecida que brotará otra vez en la garganta cuando todo haya huido y al otro lado no hallaré nada, nada. Pero te quedará en la carne la huella de los ojos que grabaron sobre tu cuerpo el deseo y estabas ciego, paralizado sumido en la propia mirada con un temblor central de sangre henchida y acobardada. Añoras otras tardes impacientes huidas a las estrellas testigos de la lucha entre la fuente y las eternas tinieblas con el eterno miedo clavado en cada trance del umbral de la vida. Y renovada la ilusión de día en día nuevamente caída cada tarde y cada noche muerta esa llama arraigada en la vida, en la más bella vida, será apagada para siempre. ******* Honradamente disconforme buscas el principio, la palabra que fue principio que abrió la vida bajo los ojos. Buscas la palabra bajo las hojas ocres de este otoñal declive rebuscas bajo las piedras añejas patinadas de historia y de vidas perdidas. Angustiosamente buscas la palabra y por qué ha caído en el silencio. Honradamente disconforme con la extinción del espíritu la palabra hecha pensamiento no se transforma no es materia ni energía es espíritu indestructible que habitará su propio mundo sus propias tierras y sus aguas y caminará sus propios montes y beberá sus aires puros. Abres los ojos y liberas un pensamiento que se mece ingrávido en su mundo inmortal atado a la palabra inserto en la palabra para siempre. Y tomas la belleza toda la belleza que habita en los ojos dulces y en la guerra horrible en la risa feliz y en el llanto amargo, te hundes en la belleza, te emborrachas en su panal etéreo esa es la vida y la felicidad más cierta. Porque te absorbe y asimila y eres tú mismo embebido en lo excelso y lo posees y eres poseído pero tu alma queda prendida para siempre. No muere queda para siempre. Es semejante a tu entrega a otro. Acaso es como la Mikado que avanza horadando la noche y lanza su doble aullido quejumbroso redoblado en los ecos más triste que la ausencia se pierde en la oscuridad llevándose un pedazo de tiempo para siempre o quizá para nunca. Y se te lleva el tiempo entre sus resoplidos que se van alejando y te quedas mirando cómo desaparece a lo lejos. Se desvanece y estás solo. Miras por la ventana hacia la noche y ves tu propio futuro entre estrellas y sombras vagando sin sentido ni destino sin cuerpo, sin conciencia. Eres un hálito desvanecido. Pero ¿morirá el cerezo que deja insertas las huellas de sus flores blancas en el viento? ¿Cómo puede morir el petirrojo que rasga cada día su canto exuberante en alas del espacio si el espacio se queda con su canto? Cómo puede morir el pensamiento y perderse en la nada. Cómo perderse el deseo aunque se apaguen los ojos, cómo puede morir el árbol derribado si vive la imagen virtual de su figura y el alma de su sombra. Cómo puede morir el deseo más ardiente si se incrusta en su anhelo que es la fuente de la vida. Desmonto en sus fracciones los deseos insatisfechos siquiera de miradas en gris interminable de tristeza, y vivirán como un sueño más fuertes que la muerte prendidos en los cerros, en las gallardas y aspilleradas torres en el cubil frondoso en los aromas íntimos del aire aunque los ojos se extingan. Porque no habrá fuerza que elimine un deseo que trasciende al no ser porque domina su espacio y se mantiene en el aire inmaterial indestructible.
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