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12/02/2007 - Se ha perdido un aeropuerto
Es curioso y preocupante observar cómo las instituciones públicas españolas rivalizan para hacer imposible el principio constitucional de igualdad de los territorios. Es un fenómeno general y se manifiesta en cualquier actividad que pueda producir beneficio directo a un paraje determinado o una colectividad o grupo al que se quiere privilegiar especialmente. Se lanza un puerto deportivo y a continuación se construye otro al lado; se proyecta un campo de golf (con su urbanización aneja, por supuesto) e inmediatamente le salen competidores; se crea un área logística, tan de moda ahora como las mantequerías en el tardofranquismo, y a lo poco se crean otras para rivalizar con las que están en marcha. En ocasiones esta rivalidad o esta política de desequilibrio cobra caracteres de burla extravagante, como es el caso de los aeropuertos en Aragón. El Ministerio de Fomento de Alvarez Cascos se empeñó en construir un aeropuerto en Huesca, decisión muy criticada y boicoteada en lo posible. Ya construido y cuando debería empezar a funcionar nos encontramos con: Primero. El mismo ministerio de Fomento relanza el aeropuerto de Zaragoza que, bien es verdad que le hacía falta un lavado de cara. Segundo. El Gobierno regional crea una compañía con PLAZA para abrir líneas con todos los destinos con alguna viabilidad, gastándose muchos euros, y el ayuntamiento zaragozano crea una sociedad para impulsar el aeropuerto. Tercero. El propio gobierno regional relanza el aeródromo de Santa Cilia de Jaca en el sentido de habilitarlo para vuelos charter (que es el cometido residual que le quedaba al aeropuerto de Huesca). Cuarto. La Diputación de Lleida y la Generalitat están construyendo el aeropuerto de Alguaire, casi en el límite con el territorio aragonés. Ultimo. Sigue la táctica centenaria de despojar a Huesca de cualquier activo que le permita desarrollarse: Frente a Walqa, la Milla Digital; frente al Centro de Interpretación del Agua, la Expo del agua ; frente al aeropuerto, otros aeropuertos; frente a la autovía Tarragona-San Sebastián, la autovía por el eje del Ebro. Una pena y no es el único caso.
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